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   A R T Í C U L O   

  Entrevista a Edith
    en 4 partes



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E N T R E V I S T A   4   -   I n f o s e l

'SOY  UNA  ESTRELLA' 

Edith González revela el secreto de la belleza exterior e interior En su camino hacia sí misma aprendió a ser bella y se convenció de ello. Edith González se ha buscado y encontrado. Desde la niña rubia que abrazaba a su muñeca en la película Ciclón, la jovencita de las telenovelas y la actual y sensual Aventurera, su carrera ha estado llena de aprendizaje como mujer.

— Me siento muy bonita, muy bien hechecita, más porque he aprendido que la belleza se lleva por dentro, no porque seas buena o mala gente.

— Hablando concretamente de la belleza, he descubierto que si te crees bonita, vas a verte así, aunque seas fea.

— La seguridad con que caminas, cómo enfrentas el mundo, te abre muchas puertas, más que la belleza en sí misma; cómo llevas lo que te tocó ser. Por tanto, sí soy una princesita, porque todas, grandes o chiquitas, somos princesas.

No se le puede contradecir. Es de rostro suave, facciones finas, no muy alta y con el maquillaje se puede ver más natural o enigmática, según se antoje.

Al estudio llegó sin arreglo y se veía bonita. Luego se transformó y ante la cámara destiló sensualidad, enfundada en un vestido azul que estaba estrenando.

Es de carácter muy fuerte, sobre todo si está enojada, como ocurrió ese día a causa de ciertos desacuerdos con la cita en el estudio.

La molestia se le pasó a medida que avanzaba la charla. Hablar de su belleza le encanta, pero cuando las preguntas adquieren un carácter personal, inmediatamente pone un alto.

— No me gusta hacerme publicidad de mi vida privada, además se te acaba. Después de dos divorcios o cuatro fracasos amorosos, ¿qué más te queda por decir?, hacia dónde vas con esta carrera donde los medios cada vez están más metidos contigo, si usabas huaraches con la falda correcta o si te salió un granito en la punta de la nariz, aunque te hayas entregado a una escena dramática.

— Los medios están valorando más las cosas triviales, y es cuando uno debe aferrarse a entregar sólo una carrera brillante al público.

— A mí me espanta que la gente sepa algo de mi vida personal, no porque tenga algo que ocultar, ni porque sea fea o bonita, pero que te empiecen a ver por lo privado sí me asusta; yo prefiero que les espante, o me admiren o se les haga sosa, pero por lo profesional.

— A lo mejor yo no puedo estarme besuqueando con un hombre en un antro, que seguro me gustaría, porque al día siguiente sacarían que estuve haciendo el amor ahí. Por eso ya sé que si me voy a estar besuqueando con mi galán, voy a buscar un lugar secreto.


Infosel (Abril de 1999)



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